Historia
Historia
Drinks on Chain nace en los valles altos de Bolivia, donde la vid crece entre 1.700 y 2.400 metros y madura bajo una luz como la de pocos lugares del mundo. Somos un puente entre las familias que cultivan esas parcelas y las personas que descorchan sus botellas.
Cada lote que entra en nuestra red se registra desde la tierra: la altitud del terreno, la cepa, la fecha de vendimia, el tanque, la barrica o el alambique, los meses de reposo. Ese registro viaja con la botella y se puede leer con un gesto.

El origen
La vid llegó a los Cintis y a Tarija con los primeros pobladores españoles del siglo XVI; hacia 1590 ya se documentan viñas en Tolomosa. En el cañón de Cinti las parras se conducen todavía sobre molles y chañares, un sistema de más de dos siglos que da vides centenarias y una vendimia que se hace con escalera.
Trabajamos con bodegas que conocen sus parcelas por su nombre y que aceptan mostrar cómo trabajan. Esa transparencia es la materia prima de todo lo que hacemos.

La altura
A dos mil metros la radiación ultravioleta es intensa y las noches frías. La uva engrosa la piel, guarda acidez y concentra aromas. Los tintos de Tarija, con el Tannat a la cabeza, salen tensos y minerales; el singani, destilado de vino de uva Moscatel de Alejandría cultivada por encima de los 1.600 metros, conserva el jazmín y el durazno blanco de la uva.
El mapa que recorre esta web dibuja esas zonas una a una, con su exposición, su suelo y su altitud, como lo haría un cuaderno de campo.
Una botella es un lugar, un año y una familia. Nosotros solo nos encargamos de que no se pierda en el camino.

La trazabilidad
Del pesaje en báscula al embotellado, cada paso queda escrito en la bitácora del lote y, al cerrarlo, su huella digital se ancla en la red: cualquier cambio posterior se detecta. La botella lleva un código único; quien lo lee ve la historia completa y, si quiere, puede adquirir la próxima añada directamente de la bodega.

